Llegaste
en la mañana de enero,
Montando una bicicleta
Que te quedaba grande:
Grande como tus sueños!...
Te vi de lejos
Entre la densa lluvia del monte
Pedaleando lento...
Golpeaste con timidez tus manos
De niño obrero
Y bajo el ala de paja clara
Tus ojos negros,
Tu cara redonda
Con dos oyuelos.
Pediste gallinas.
Dos gallinas para el puchero.
Avisé a mi marido lo que querías
Y seguí con mis leños
Y mi fuego.
Mi fuego para secar la ropa
Con ese enero.
Miraste los movimientos de mis hijos
En silencio.
Un silencio profundo,
Con ansias de compartir sus juegos.
Nada dijiste.
Te quedaste callado.
Con tu mirada penetrante,
Con tu rostro sereno.
Y así estuviste esperando
Tus dos gallinas;
Con el agua goteando pausada
Desde tu sombrero.
Mucho rato nos acompañaste
Niño obrero.
De
pronto, como saliendo de tu encierro
Dijiste: - "se viene otro aguacero”
Y emprendiste el regreso
A tu rancho, a la intemperie;
Con tus pies descalzos,
Con tu pantalón gastado
Por el uso y el tiempo.
Villa
Elisa, Entre Ríos, Enero de 1974
*imagen de la web
*imagen de la web
No hay comentarios:
Publicar un comentario